¡SE ACERCA EL COLOQUIO IAPL 2026 EN PARÍS!
- 28 de octubre de 2026
Profesor, investigador y director de la Maestría en Derecho Procesal de la Universidad Nacional de La Plata.
Desde 2019, Oteiza es presidente de la Asociación Internacional de Derecho Procesal (IAPL). Entre 2011 y 2013 fue presidente de la Asociación Argentina de Derecho Procesal y, entre 2014 y 2018, del Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal.
Realizó el programa posdoctoral Jean Monnet Fellow en el Instituto Universitario Europeo (1987-1988) y fue becario del CONICET (1987), de la Academia de Derecho Europeo (1991), de la Universidad de Bolonia (1993) y de la GIZ (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit) (2013).
Fue miembro del Consejo Asesor del programa Justicia 2020 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Argentina (2016-2019), en el cual co-redactó el Código Nacional Procesal Civil y Comercial.
Se desempeñó como profesor visitante, entre otras, en las siguientes universidades: Bolonia, Turín, Génova, Brescia, Florencia, York (Toronto), Pompeu Fabra (Barcelona), Medellín, Pontificia de Lima y el Instituto Max Planck (Luxemburgo). Recibió el Premio «Enrico Redenti» (2016).
[traducido por IA]
Estimadas colegas y amigos,
Es un gran honor haber sido propuesto como Presidente por el Consejo y el Presidium de la Asociación Internacional de Derecho Procesal (IAPL). A nivel personal, esto me llena de profunda emoción y sincera gratitud por haberme confiado la responsabilidad de dirigir la IAPL.
Sin embargo, este no es un desafío individual, sino un compromiso colectivo. El Consejo, respetando nuestros estatutos, ha decidido que el Presidium para los próximos cuatro años se conformará de la siguiente manera: Fernando Gascón Inchausti como Secretario Ejecutivo, Masahiko Omura como Vicepresidente para Asia, Richard Marcus como Vicepresidente para América del Norte, Burkhard Hess como Vicepresidente para Europa, Luis Guilherme Marinoni como Vicepresidente para América Latina, y Frédérique Ferrand, Margaret Woo y Remo Caponi como Secretarios Generales. No podría estar en mejor compañía. Es un verdadero privilegio tener la oportunidad de trabajar con ellos durante los próximos cuatro años, y les agradezco que hayan aceptado el desafío de trabajar juntos por el beneficio de nuestra Asociación.
El proceso de toma de decisiones del Presidium es, en muchos aspectos, horizontal. Existe un profundo sentido de respeto e igualdad entre los miembros. Damos gran importancia a los argumentos sólidos, a la amistad y a las relaciones de cooperación.
El profesor Fernando Gascón Inchausti nos leyó el informe de situación de la Asociación preparado por el profesor Cadiet, que comenzó expresando su decepción por no poder acompañarnos en persona. Debo añadir que lamentamos mucho que no esté con nosotros hoy. Esperamos que pronto supere los problemas de salud que le impiden viajar. Su labor como Secretario Ejecutivo desde Salvador de Bahía en 2007 y posteriormente como Presidente en Heidelberg en 2011, otorgó un nuevo impulso a la IAPL. Con el apoyo de Marcel Storme, Federico Carpi y Peter Gotwald, lideró una transición generacional que permitió responder a los desafíos surgidos cuando la IAPL modificó sus Estatutos en 2011, formando un nuevo presidium para implementar cambios con continuidad.
Desde 2011 se han adoptado muchas iniciativas, pero los valores que sustentan la IAPL desde 1950 siempre se han respetado fielmente. Al final de su informe, Cadiet afirmó que una de sus responsabilidades era asesorar al Consejo sobre el camino a seguir para asegurar el futuro inmediato de la IAPL. Sugirió que, dado el crecimiento global de la IAPL, sería recomendable considerar que la presidencia se trasladara a América Latina.
La perspectiva de Cadiet tiene un significado simbólico esencial. En 1950, el comité encargado de establecer la IAPL estaba compuesto por nueve profesores, cinco de Europa y cuatro de América. El primer congreso, en el que nuestros miembros fundadores discutieron la creación de la IAPL, se celebró en Florencia en 1950, mientras que los estatutos fueron adoptados en México en 1972. Entre los expertos latinoamericanos en derecho procesal con mayor influencia en nuestra historia se encuentran Eduardo J. Couture, Hernando Devis Echandia, Enrique Vescovi, Héctor Fix Zamudio, Cipriano Gomez Lara, José Carlos Barbosa Moreira, Ada Pellegrini Grinover y Augusto Mario Morello. Todos ellos contribuyeron al sólido desarrollo de nuestra Asociación. Hoy existen varios jóvenes procesalistas latinoamericanos muy activos, como pudimos apreciar durante las distintas sesiones de este congreso y en el call for papers.
Al asumir la responsabilidad propuesta por el Consejo desde mi herencia latinoamericana, rindo homenaje a la importancia del respeto a la diversidad. En nuestras diferencias, en el desarrollo de la tolerancia, en el deseo de igualdad y en el trabajo académico serio, encontramos bases sólidas para crecer como sociedad científica comprometida con la mejora de la justicia. Seguir el camino de la complementariedad y el pluralismo enriquece la IAPL y resalta su carácter global e integrador.
Permítanme volver, por unos minutos, a mi experiencia como miembro del Presidium. Durante los últimos ocho años, junto con Manuel Ortells, Teresa Arruda Alvim y Fernando Gascón Inchausti como nuestros Secretarios Ejecutivos, así como Michele Taruffo, Vicepresidente para Europa, Masahisa Deguchi y Masahiko Omura, Vicepresidentes para Asia, Oscar Chase y Richard Marcus, Vicepresidentes para América del Norte, y Burkhard Hess, nuestro Tesorero, junto con Janet Walker y Neil Andrews, Secretarios Generales, y nuestros presidentes honorarios Marcel Storme, Federico Carpi y Peter Gotwald, formamos un grupo comprometido dedicado a impulsar el crecimiento de la IAPL.
Fueron años intensos en los que alcanzamos importantes objetivos. Cabe destacar la organización de dos Congresos Mundiales: Estambul (2015) y el que actualmente estamos disfrutando, gracias al dedicado trabajo del profesor Koichi Miki. También son destacables los coloquios realizados en Moscú (2012), Atenas (2013), Seúl (2014), Bogotá (2016) y Tianjin (2017), así como dos conferencias internacionales organizadas junto con el Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal, primero en Buenos Aires (2012) y luego en Salamanca (2018). Mirando hacia el futuro, y gracias al alto nivel científico de nuestros encuentros, estamos trabajando en la organización de los coloquios que se celebrarán en Porto Alegre (2020), Örebro (2021) y Costa de Marfil (2022), así como nuestro próximo Congreso Mundial en Lima (2023).
También estamos trabajando en la cuarta edición de la Summer School postdoctoral. Como se mencionó anteriormente, las tres ediciones anteriores se celebraron en Luxemburgo, en el Max-Planck-Institut, gracias a la incomparable hospitalidad de mi querido amigo, el profesor Burkhard Hess. Las Summer Schools siempre han atraído a jóvenes procesalistas altamente calificados y a profesores invitados, generando debates intensos y fructíferos, como reflejan los tres volúmenes publicados por la editorial Nomos.
En mi opinión, la idea del diálogo intergeneracional desarrollada durante las sesiones de la Summer School resulta particularmente enriquecedora. La edad cronológica es solo un límite relativo, como lo demostraron Roscoe Pound y Giuseppe Chiovenda. El primero, a los 36 años, nos presentó su ahora famosa conferencia The Causes of Popular Dissatisfaction with the Administration of Justice, mientras que Chiovenda, a los 34 años, dio una conferencia sobre reformas procesales y escuelas de pensamiento moderno. Para ninguno de los dos, la juventud fue un límite para el talento; por el contrario, gracias a su pensamiento audaz, se comenzaron a considerar nuevos horizontes.
El intercambio de puntos de vista entre generaciones se ha convertido sin duda en una característica distintiva de nuestra Asociación. La Summer School ofrece un espacio fascinante para el crecimiento personal mutuo, donde se fortalecen las relaciones profesionales y personales, formando los pilares para el desarrollo de futuros proyectos académicos.
El Congreso Mundial de Estambul fue la ocasión para la entrega del premio Cappelletti, cuya segunda edición ya se había otorgado. El jurado, presidido por el profesor Richard Marcus y con la participación de Frédérique Ferrand, Remo Caponi, Álvaro Pérez Ragone y Masahisa Deguchi, examinó cuidadosamente las obras en competencia y entregó el resultado de sus deliberaciones. Una vez más, agradecemos al jurado por su minucioso examen de los trabajos presentados en los distintos idiomas de la IAPL. En Salamanca, el premio Storme se otorgó en un marco similar. Como señaló nuestro expresidente, nuestra Revista ha publicado un total de diecisiete volúmenes desde 2011 y actualmente estamos discutiendo cómo lograr el pleno reconocimiento de sus méritos científicos. La Asamblea acaba de aprobar la modificación de nuestros estatutos, que constituye un gran avance desde el punto de vista institucional.
Algunas de mis referencias anteriores repiten información proporcionada por nuestro expresidente; esta repetición tiene el propósito de subrayar el trabajo realizado gracias al liderazgo del profesor Cadiet. También espero que podamos seguir contando con la valiosa cooperación de nuestros estimados expresidentes Federico Carpi y Peter Gotwald, de quienes hemos aprendido mucho, así como con los miembros honorarios del Presidium y del Consejo. Seguro que extrañaremos la compañía de Janet Walker y Michele Taruffo en el Presidium. Les expresamos nuestra profunda gratitud por el trabajo que han llevado a cabo durante los últimos ocho años.
Ahora, desde un punto de vista más personal, quisiera compartir lo siguiente. Hace algunos años, mientras investigaba la trayectoria de nuestro primer presidente, Alcalá Zamora y Castillo, encontré un artículo que publicó en 1944, cuando era profesor en mi universidad, debido a que tuvo que exiliarse tras la Guerra Civil Española. El título del artículo es Proyecto para la creación de una Asociación o Instituto de Derecho Procesal Internacional. En él, describe su primer encuentro con James Goldschmidt en 1936 en la Universidad de Valencia (España), donde propuso la creación de una Asociación Internacional. En ese momento, Alcalá Zamora tenía apenas 30 años y James Goldschmidt, 62. Según Alcalá Zamora, ese primer intento fracasó porque ambos se encontraban en el exilio. Goldschmidt había tenido que huir primero de Alemania y luego de España por ser judío, antes de refugiarse en Montevideo, donde falleció en 1940. El camino y largo exilio de Alcalá Zamora lo llevaron primero a Argentina y luego a México. Sin embargo, fue en esa reunión de 1936 donde nació la primera idea de crear nuestra asociación, idea que se retomó más tarde en Florencia, en el congreso de la Asociación Italiana en septiembre de 1950.
Fue entonces cuando se creó un comité inicial, compuesto por cinco europeos –Carnacini, Redenti, Schönke, Schima y Fairén Guillén– y cuatro americanos –Alcalá Zamora, Millar, Couture y Tasso– para establecer un Instituto Internacional de Derecho Procesal. Los esfuerzos de Alcalá Zamora fueron recompensados en el Congreso de México de 1972. Es sorprendente, al mirar atrás –o quizá no–, que Alcalá Zamora no formara parte del grupo europeo. Quizá en ese momento prefirió alinearse con América Latina debido a su exilio. Sin embargo, que el primer presidente de nuestra Asociación haya sido profesor en mi propia universidad es una coincidencia que encuentro notable.
En 1987 asistí al 8.º Congreso Mundial de la IAPL en Utrecht, presidido por Mauro Cappelletti. Recuerdo claramente la fuerza de su discurso de clausura. Poco después, tuve la fortuna de que Cappelletti dirigiera un proyecto de investigación que realicé durante un año en el Instituto Universitario Europeo y me transmitiera su entusiasmo por el enorme potencial de la IAPL respecto al valor clave del acceso a la justicia y sus diversas dimensiones.
En la clausura del 10.º Congreso Mundial celebrado en Taormina en 1995, cuando Marcel Storme asumió la presidencia, recordó que en 1976 Mauro Cappelletti había sido su invitado en Gante. La relación entre Cappelletti y Storme, junto con el apoyo del entonces Secretario General Vittorio Denti, impulsó a la Asociación en una nueva dirección. En el 6.º Congreso de Gante (1978) y en el 7.º Congreso de Würzburg (1983), Cappelletti y Storme, apoyados por Carpi y Gotwald, recogieron efectivamente el testigo de la generación de Alcalá Zamora, Redenti, Carnacini y tantos otros. En el 14.º Congreso Mundial de Heidelberg se discutió un cambio con continuidad, refiriéndose a la capacidad de la IAPL de permitir que sucesivas generaciones de procesalistas den lo mejor de sí para fortalecer los esfuerzos por mejorar la justicia en cada época marcada por necesidades sociales, culturales, políticas y económicas.
Nuestra continuidad da testimonio de la solidez de valores específicos y fundamentales que han marcado nuestra vida institucional a lo largo del tiempo, como ideas democráticas, solidaridad, aspiraciones de igualdad y la búsqueda de justicia con rostro humano.
Una vez más, muchas gracias por el voto de confianza. Haremos todo lo posible por estar a la altura de quienes nos precedieron. Estamos agradecidos de compartir su amistad, sueños, valores y convicciones.
Kobe, 4 November 2019